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domingo, 25 de marzo de 2018

Ya llega la Bici en la Cima 4.5

Después de 2 meses de reuniones por fin emprendimos esta travesía. La más corta y menos concurrida de todas.

Alrededor de las 2 PM nos encontramos en Chocontá los integrantes de esta aventura, cuatro ciclistas y una conductora, yo. Llegamos a Villa de Leyva a disfrutar de este especial lugar y poder imaginarnos esta increíble experiencia, cinco días de bici, amigos, buenos momentos, esfuerzo y sobre todo satisfacción. Satisfacción que llevamos esperando y por la que hemos trabajado.

Iniciando nuestro rumbo hacia Boyacá
A diferencia de las anteriores, esta travesía resultó siendo poco concurrida; la fecha, el corto tiempo de preparación y algunos imprevistos hicieron que sólo fueran cuatro los héroes que vivirán la experiencia.

Andrés Felipe Vergara: único ciclista que ha vivido las 4 travesías anteriores. Veterano y amante de la bicicleta, con ya 9 travesías en bicicleta encima y muchas ganas de seguir pedaleando. Es el mayor del grupo, mayor en todo, experiencia, amor por la bici y ganas de recorrerse Boyacá completo.
Juan Pablo Mutis: ha asistido a tres de las cuatro BELC anteriores. Ingeniero de profesión, viajero de pasión. Mutis es el ingrediente gastronómico del grupo, amante de la comida colombiana que disfruta las travesías probando las delicias de la gastronomía autóctona de cada región. En esta ocasión escogerá la mejor arepa de Boyacá.
Nicolás Casas: integrante de BELC desde su segunda versión. Encargado de hacernos reír con sus chistes flojos pero elegantes. Ingeniero mecánico, amante de la bicicleta, los carros y las motos. El capo del grupo, con las piernas para andar el triple pero la paciencia para disfrutar de montar con amigos.
Daniel Minaya: el joven del grupo. Esta será su primera travesía, llega lleno de ganas para conocer este proyecto que nos ha movido por cinco años. Ciclista desde hace 3 años, estudiante y rutero. Dani viene dispuesto a guerrearla, conocer la montaña y disfrutarse una Semana Santa como nunca antes lo ha hecho.
Natalia Gutiérrez (yo): acompañante de todas las travesías. Ciclista urbana, viajera y amante de la vida al aire libre.
Empezó esto y nos vamos con toda a recorrernos un departamento de ciclistas, guerreros y héroes Colombianos.

martes, 27 de diciembre de 2016

Vuelve la Bici en la Cima en su versión 4.0

#BiciEnLaCima
Instagram: @bicienlacima

Por: Daniel Cruz A.

Ser ciclista en Colombia no es tarea fácil; y recorrer más de 650 kilómetros de caminos, vías veredales y nacionales es en sí un reto y una acción de ejemplo. Luego de meses de entrenamiento y reuniones semanales es un orgullo contar con un grupo unido y valeroso, y con una ruta única por sus paisajes y ciudades.


Serán en total 8 etapas y 10 días, donde el valor, la disciplina y la fuerza serán puestos a prueba en cada pedalazo. La travesía comenzará en la histórica Popayán -la ciudad blanca de Colombia-, pasaremos por hermosos lugares como el Volcán Puracé, Pilimbalá y Coconuco, por San Agustín y su parque arqueológico, por Mocoa -capital de departamento de Putumayo, por la laguna de la Cocha, por Ipiales en la frontera con Ecuador, y terminaremos en Pasto, la capital del sur. Estaremos pedaleando desde el 3 de enero, iniciando el año como más nos gusta: trabajando en equipo y montando en bicicleta.
A nuestras reuniones también llegamos en bici
El equipo de Bici en la Cima 4.0 está compuesto por doce luchadores sin ánimos de competir, pero con muchas ganas de explorar, conocer y poner nuestras habilidades físicas y mentales al límite. Reconocemos las dificultades, pero para eso estamos, para enfrentarlas y superarlas.

Uno de los primeros entrenamientos en nuestro querido Alto de Patios
Como parte del equipo tendremos una potente camioneta Chevrolet Trailblazer de apoyo que nos escoltará y será fundamental en la logística y para cargar nuestro equipaje, hidratación y alimentación. En la Trailblazer Natalia Gutierrez -más conocida en el argot familiar como Guti- y Andrea Prieto -más conocida como Andre-, jugarán un papel de gran importancia para los ciclistas. También nos acompañará la familia Salamanca quienes se enamoraron de la travesía y nos apoyarán haciendo algunas labores de avanzada. A Guti, Andre y a la familia Salamanca la mayor admiración y gratitud, porque harán una gran labor sin esperar nada a cambio.

Probando nuestros HADs, gracias a 14 Ochomiles
También agradecer a nuestros patrocinadores que nos han dado un espaldarazo a nuestro proyecto y que han confiado y se han sumado a nuestro mensaje de reto y aventura, de apostarle a la bicicleta y porque sin su apoyo no podríamos poner la bici en la cima. A Chevrolet por su nave de apoyo; a Specialized por el embalaje y envío de las bicicletas de Bogotá a Popayán y cuando terminemos la travesía de Pasto a Bogotá, además de facilitar la adquisición de unas tremendas bicis para algunos integrantes; a 14 Ochomiles por la dotación y descuentos y porque su lema de “re-vivir afuera” es un mensaje que también queremos transmitir; y el apoyo de Dr. Bici, de Mejor en Bici, para afrontar esta travesía con nuestras bicis en el mejor estado posible. A todos ellos el mayor agradecimiento por parte del equipo de Bici En La Cima 4.0

No obstante, es una verdad amarga que gran parte de la ruta ha estado sumergida en profundos problemas sociales, políticos y económicos, y sobretodo, ha sido sometida por la violencia. Las grandes superficies de selva y tierra fértil han sido presa de grupos armados, principalmente de las FARC. Hacer el mismo recorrido hace no mucho tiempo sería algo descabellado y un atentado contra la integridad física. Pero hoy, la situación es diferente. Nuestro equipo quiere demostrar que explorar los paisajes del Cauca, Huila, Putumayo y Nariño sí es posible y que hacerlo sobre una bicicleta es la mejor de todas las experiencias. Y esperamos cumplir con nuestro cometido.

Acostumbrándonos a la altura
Queremos que esta expedición sea herramienta para construir país y para mostrar la nueva realidad de zonas marginadas de Colombia, y ratificar a la bicicleta como el mejor medio de transporte y la necesidad de que el país mejore las condiciones para los ciclistas. Queremos ser instrumentos de paz en donde los ríos, valles, bosques y cordilleras que sobrepasemos pasen del abandono para llegar a la reconciliación.


También, un llamado a los conductores de carros, buses y camiones para recordarles que los ciclistas debemos ser cuidados y respetados con acciones tan sencillas como sobrepasarnos con al menos 1.5 m de distancia. Y por último mostrar el potencial turístico del país, eso sí, sobre una bicicleta. 

lunes, 18 de enero de 2016

LA BICI EN LA CIMA: UNA EXPERIENCIA DE LOS SENTIDOS


Por: Nicolás Casas Rey

#BiciEnLaCima
#ReadyToDiscovery

Felicidad. Creo que es lo más cercano a esa sensación indescriptible que me invade al haber completado una travesía en bicicleta que, tal vez, sea el mayor esfuerzo físico que he hecho en mi vida. El hecho de llegar a Guatavita y finalizar los cerca de 680 km de recorrido no era nuestra meta ni nuestro fin, en realidad nuestro objetivo poco a poco se iba cumpliendo con cada pedalazo, con cada metro que avanzábamos. Cada esfuerzo que hacíamos se veía recompensado por una nueva e increible experiencia en nuestro camino. La ruta completa parecía una inmensa galería que se podía apreciar y disfrutar con los cinco sentidos y cada centímetro del cuerpo, desde la salida en Villavicencio, hasta coronar la cordillera oriental, pasando por la espectacular y calurosa llanura Colombiana, el bosque tropical extremadamente húmedo alrededor de Santa María, el imponente cañón en la región de Chivor, hasta las verdes colinas llegando al Sisga que contrastaban con un cielo azul descapotado característico de la época.

A lo largo de toda la expedición nuestros ojos estuvieron expuestos ante maravillosos paisajes que se complementaban con la gran variedad de fauna silvestre que nos rodeaba en todo momento. Los días los iniciábamos en la oscuridad de la madrugada que intentábamos aprovechar al máximo antes que los inspiradores amaneceres dieran la bienvenida a un sol que hacía disminuir exponencialmente nuestro rendimiento físico a medida que se aproximaba el mediodía.
Típico amanecer llanero entre Puerto López y Puerto Gaitán

A pesar de lo difícil que fue para todos madrugar tanto, teníamos la oportunidad de escuchar los primeros conciertos de las aves que eran testigos de nuestro paso. La dificultad del terreno en algunas etapas se convertía en un aliado al permitirnos alejarnos del tráfico y poder oir únicamente nuestra respiración y las ruedas de la bicicleta que no opacaban en ningún momento los sonidos de la naturaleza.
Pedaleamos en la arena en donde la única sombra era la nuestra

Aunque de vez en cuando debíamos lidiar con el hedor de algún animal muerto al lado de la vía, el aroma típico del campo y el aire limpio representaban un descanso para nuestros pulmones que tienen que soportar a diario la polución de Bogotá.

Bordeamos el río Lengupa hasta Santa María. No parábamos de sudar

Los túneles en Chivor
eran intimidantes
 Deleitamos nuestro paladar con cada parada a comer. Al desayuno debíamos comer lo suficiente para poder pedalear al menos las siguientes dos horas y los almuerzos se convertían en la recompensa después de haber completado cada etapa. Sin embargo, en varias ocasiones decepcionamos nuestro sentido del gusto al intentar fallidamente refrescarnos con el agua de las caramañolas, cuya temperatura se aproximaba a la de nuestros cuerpos. En esos momentos debíamos conformarnos con lo que llamábamos "aromática de Gatorade".

En lo que a mí respecta (y estoy seguro que no soy el único), el sentido del tacto fue el que más sufrió. De las ocho etapas que pedaleamos, seis tuvieron tramos destapados, siendo la tercera etapa entre Puerto Gaitán y Maní la más significativa, pues de los 80 kilómetros de ese día casi el 90% fueron destapados. Por un lado, la vibración que se transmitía desde el terreno a través de las bicicletas castigaba cada parte de nuestros cuerpos, especialmente la cola, las manos y los pies. Por otro lado, pasadas las 8 AM, el sol nos azotaba haciéndonos consumir todo el contenido de las caramañolas en unos pocos kilómetros y reponer el bloqueador sobre la piel en repetidas ocasiones. En este punto quiero agradecer a Land Rover Colombia, quienes confiaron en nosotros y nos apoyaron dotándonos con una flamante Discovery Sport que fue especialmente útil para iluminar nuestro camino en las madrugadas, transportar nuestro equipaje y provisiones para solucionar cualquier imprevisto que se presentara e incluso para ofrecernos sombra cuando alguno se sentía insolado y no veíamos un sólo árbol en varios kilómetros a la redonda. Además fue muy efectiva en los terrenos más exigentes como la arena y las pendientes pronunciadas, en donde nos costaba mucho pedalear, allí conocimos el verdadero 4x4.
Atardecer en la orilla del Río Túa en Monterrey, Casanare

El sentido que más fortalecimos en esta travesía, no obstante, fue un sexto sentido: el sentido de pertenencia hacia nuestro grupo, nuestro propósito y nuestro país. Este valor es el que nos daba la fuerza para pasar nuestras vacaciones despertándonos a las 3:30 AM para pedalear, a pesar de haber sufrido ya bastante en días anteriores, en vez de quedarnos durmiendo hasta tarde y pasando el día en una piscina o en una playa. El sentido de pertenencia nos hacía comportarnos como familia y que los más fuertes animaran e incluso a veces dieran un empujón a los rezagados. También nos daba el ‘perrenque’ que necesitábamos para seguir pedaleando a pesar de las dificultades y rechazar la comodidad y el aire acondicionado de la Discovery. Cumplimos este reto gracias a todos los integrantes del equipo, cada uno tuvo un papel importante en la preparación y el desarrollo de la travesía. Cada uno de nosotros tiene un ingrediente particular que aporta a la armonía del equipo, todos somos diferentes y eso hace que nos complementemos de forma especial para poder materializar nuestras ideas y metas.
La represa de Chivor nos cautivaba con hermosos paisajes mientras nos aproximábamos a Guateque

Quiero agradecer a Nicolás Rojas, quien nos iba a acompañar durante toda la travesía a bordo de la Discovery, pero que sólo pudo apoyarnos en la primera etapa por motivos personales. Sin embargo su presencia ese primer día fue de gran importancia, pues le permitió a Guti experimentar los primeros 105 km de la travesía montada en ‘Lady’, su bicicleta. A Guti también le agradezco porque en gran parte del recorrido afrontó sola la labor de cuidarnos y estar pendiente de todos, siempre estuvo ahí cuando la necesitábamos. Apuesto que ella también está muy agradecida con Land Rover por ayudar a hacer esa tarea mucho más placentera desde esa nave. No sobra expresar la inmensa gratitud a nuestras familias y amigos que estuvieron pendientes de la expedición y nos apoyaron de principio a fin.
Celebramos la llegada a 'Iguaque', la finca de Guti en Guatavita

Seguiremos adelante, planeando nuevas travesías, llegando a nuevos lugares, rompiendo paradigmas y fijando retos y metas que sigan aportando a nuestro crecimiento personal, logrando inspirar a otros, conociendo la hermosa geografía Colombiana y, por qué no, cruzando fronteras. Pronto se enterarán de próximos proyectos para volver a poner la Bici en la Cima.

martes, 13 de enero de 2015

El significado de lo que hacemos

Por Andrés Felipe Vergara B.
@AndresVergaraB

Hace doce años dijimos que a Colombia para amarla hay que andarla, conformamos el equipo de Tierra Nativa y nos fuimos a recorrer el país en bicicleta. Conocimos la Guajira, cruzamos la cordillera central dos veces, atravesamos los llanos orientales, pasamos la frontera con Ecuador y descubrimos parte del pacífico colombiano.

En 2006 nos pusimos a promover la bicicleta como medio de transporte en Bogotá, la ciudad en la que muchos hemos nacido o vivimos en la actualidad. Desde entonces han nacido los Ciclopaseos de los Miércoles, Mejor en Bici, A los Andes en Bici y muchas iniciativas más.

La Bici en la Cima 1.0, Ritak Uwa
A mediados de 2013 volvieron las ganas de conocer, de aventurar, de ponerse retos y de armar equipo. Nació la Bici en la Cima, nos pusimos la meta de subir una bicicleta en la cumbre más alta de la Sierra Nevada del Cocuy.  Y así fue,  9 ciclistas nos pedaleamos desde Tunja hasta Guicán en el departamento de Boyacá, y luego subimos una de las bicicletas hasta el Ritak ‘ Uwa Blanco.

Siempre he dicho que un viaje es la inspiración para otro. No habíamos descendido del páramo de la Sierra cuando ya surgían ideas. Menos mal el oxígeno era escaso, y eso nos hizo decir y proponer cosas raras. Digo que menos mal, porque entre más rara sea una idea, es más interesante su implementación.

A mediados de este año se conformó la Bici en la Cima 2.0, con una meta difícil: cruzar la cordillera central y hacer una aproximación al Nevado del Ruiz. La ruta era maravillosa, y la había conocido y recorrido con dos buenos amigos, uno de los cuales se vinculó con el equipo. En las dos veces que había utilizado esa carretera, me había sonado la idea de hacerla en bicicleta, pero me parecía durísima, y no creía que a alguien le fuera a sonar la idea. Por eso, y debo admitirlo, la idea de hacer esa ruta no salió de mí.

Esta fue la ruta que se planeó
La ruta que se propuso luego de varias reuniones consistía en salir de Girardot, llegar a Ambalema, bordear el desaparecido Armero, y empezar a subir hacia el nevado por la vía de Líbano y Murillo, dos pueblos que están incrustados en la montaña. Luego llegaríamos al PNN de los Nevados, y si las autoridades nos lo permitían, subiríamos una bicicleta al Ruiz, tal como lo habíamos hecho en el Cocuy.

Celebración: el equipo había culminado el ascenso de la Cordillera
Y la historia fue así. El miércoles 7 de enero de 2015, coincidencialmente 13 años después de haber llegado al Cabo de la Vela con el grupo de Tierra Nativa, logramos lo impensable. El equipo de la Bici en la Cima 2.0 culminó el ascenso de la cordillera central luego de cuatro jornadas, tres de las cuales habían implicado pasar de 200 msnm a los 4.200 msnm. Llegamos a un lugar conocido como Arbolito.

El ascenso fue emocionante. El trabajo en equipo, las sonrisas y las lágrimas que derramamos, los paisajes, el nevado que se dejó ver todos los días como quien espera en la puerta de la casa a un amor especial, las niñas del carro pasándonos banano, maní o líquido, las pausas no tanto para descansar sino para apreciar nuestra geografía… todo fue tan especial que nunca se nos olvidará lo que hicimos.

Bici en la Cima 2.0 en el Valle de las Tumbas PNN  Nevados
Aunque no pudimos subir la bicicleta al nevado porque desde 2010 anda en actividad, pudimos subir una bicicleta hasta el Valle de las Tumbas, el lugar hasta el que se puede ingresar en el PNN de los Nevados. No nos dejaron entrar en bicicleta porque así está establecido. Pero no importa, lo que hicimos tiene mucho mérito. Por eso tantos abrazos, sonrisas y llanto. Había motivos para ponernos sentimentales.



Si Colombia se comportara como Tierra Nativa, el Ciclopaseo de los Miércoles o la Bici en la Cima, seríamos el mejor país del mundo. El derroche de solidaridad, el desborde de pasión, el espíritu de servicio, salirse del ambiente de confort y el trabajo en equipo son valores que estos proyectos han aportado en una lenta pero constante transformación de nuestros ambientes.

Compartimos estas experiencias, y en particular el último de los viajes, no para subir nuestros egos sino para inspirar a que más personas se animen tanto en lo particular a pedalearse este país, sino en lo general para que nos demos cuenta que sí es posible ponerse metas y sacarlas adelante.


Tenemos un reto clarísimo. Seguir adelante, inspirarnos a nosotros mismos y así poder inspirar a otros. Ojalá a todo un país. O al mundo entero. Que la Bici en la Cima siga siendo un ejemplo de que el sacrificio personal, el trabajo en equipo, las metas difíciles y el ir más allá, valen muchísimo la pena. 

Un agradecimiento especial para quienes creyeron en esto. Nuestras familias que nos apoyaron, nos siguieron y resulta que ahora quieren hacer estos planes. A las novias, novios que transmitieron amor y fortaleza.

También debemos agradecer a 14 Ochomiles porque nos inspiran con su lema de (Re) vivir afuera, y porque sus H.A.Ds fueron supremamente útiles en momentos extremos de sol, calor y de frío. A, y por toda la asesoría que nos dieron para el viaje al Cocuy y al Parque de los Nevados.

Y a Specialized porque sus naves hicieron más cómodo y confortable el viaje. 

viernes, 2 de enero de 2015

Orígenes de la Bici en la Cima

LA BICI EN LA CIMA
Por Andrés Felipe Vergara B.
@AndresVergaraB

Los orígenes de la #BiciEnLaCima
A mediados de 2013 nació entre un grupo de amigos la idea de realizar algún viaje en bicicleta por Colombia, que tuviera algún nivel de exigencia física, que requiriera de trabajo en equipo y que incluyera algo inédito. Se conformó un grupo de personas de diferentes profesiones, carreras y estilos de vida. Nos unía que utilizábamos la bicicleta como medio de transporte, que nos llamaba atención la aventura y los viajes, y que teníamos profundas inquietudes por hacer cosas por el país y por la ciudad. Por eso, cuando llegó la idea de realizar una travesía en bicicleta, la propuesta caló.

Teníamos una motivación profunda. Como dicen nuestros amigos de 14 Ochomiles, queríamos volver a vivir afuera... (Re)vivir afuera. Sabíamos que fuera de nuestras casas ocurren historias y aventuras, por eso no debíamos pasar tiempo. Esa inquietud nos inpiraba a viajar, aventurar, conocer, explorar, hacer deporte y sudar. Nuestras vidas son muy cortas y el mundo muy grande como para no querer viajar.

Luego de varias reuniones, de revisar mapas, de oír sugerencias y de evaluar diferentes alternativas, se propuso realizar un viaje hasta la Sierra Nevada del Cocuy en bicicleta. Empezaron las ideas complementarias, las ocurrencias, el picante, las fechas, el equipo que había que llevar, los lugares por donde pasaríamos. Sonó muchísimo la idea de subir una de las bicicletas a alguna de las cumbres, y por qué no, la más alta, el Ritak'Uwa Blanco.

Mientras se resolvían los asuntos logísticos, se escogían los hospedajes, se evaluaba la mejor ruta y se decidía las fechas exactas, el grupo avanzó en su preparación física y mental a través de diferentes entrenamientos y reuniones. Los fines de semana y las madrugadas de los días de la semana eran para pedalear, trotar o nadar. No todos eramos ciclistas expertos, por eso había que entrenar para estar en las mejores condiciones para el viaje. Esto avanzó en el segundo semestre del año.


En diciembre ya estaba casi todo resuelto. Ya teníamos la fecha, la ruta, los hospedajes, las bicicletas. Se decidió arrancar desde Tunja para evitar el tráfico pesado de la salida de Bogotá, y el día de salida era el 2 de enero apenas para arrancar el año de la mejora manera. Había mucha expectativa por lo que iba a pasar.


La #BiciEnLaCima 1.0
Nos encontramos el 2 de enero en un hotel a las afueras de Tunja. Esa noche ultimamos detalles, comimos algo y nos acostamos temprano. Y el 3 de enero de 2014 desayunamos y arrancamos a pedalear hacia el norte del departamento de Boyacá. Las etapas en bicicleta fueron Tunja- Belén el 3 de enero, Belén- Soatá el 4 de enero, Soatá- Guacamayas el 5 de enero y el 6 de enero Guacamayas- Guicán. En total, fueron 250 kilómetros de bicicleta, con una variedad geográfica pasando de los 1.300 msnm hasta los 3400 mtsn.





Luego de un día de descanso en el municipio de Guicán, el grupo ascendió a las cabañas de Canguara donde durmió una noche con el fin de realizar el aclimatamiento. Desde este punto ya teníamos vista a nuestra meta, el Ritak'Uwa Blanco. También se veían otros de los picos de la imponente Sierra Nevada del Cocuy.

El 9 de enero muy temprano arrancamos una caminata para llegar al campamento base ubicado por encima de los 4.000 msnm en un lugar conocido como Playitas. El ascenso, el equipaje, la falta de oxígeno, el sol, el frío, el terreno, hicieron de esta subida algo difícil. Además,  debíamos encontrar la mejor manera de cargar la bicileta hacia la cima. Dos de nosotros llevabamos las llantas, otro el marcp y ptrps cuantos el resto; todos nos rotabamos el peso. Llegamos pasado el medio día, armamos campamento, preparamos el almuerzo y nos pusimos a descansar.

El 10 de enero de 2014 era el acordado para hacer cumbre. Madrugamos pese al frío y al cansancio. Cuando abrimos las carpas y logramos salir de ellas, teníamos una hermosa vista del nevado que parecía estar ahí no más. Decidimos que la mejor forma de llevar la bicicleta era completamente armada. La caminata empezó; el frío y el viento eran desalentadores.; con lentitud avanzamos hasta llegar al borde de nieve. Empezó la parte más dura de la expedición y luego de algo de sufrimiento, a las 10:00 de la mañana el equipo conquistó la cumbre del Ritak'Uwa Blanco, llevando con sí una bicicleta, cumpliendo con un difícil reto deportivo, mental y grupal; demostrando que las barreras están para superarse y que cuando se trabaja en equipo se pueden lograr muchas cosas. Hubo momentos para las lágrimas, los abrazos, las sonrisas, las anécdotas y hasta para hacer un merecido brindis.

Culminamos el viaje convencidos que nuestra vida se enmarca en la bicicleta y  que estamos convencidos que la vida es mejor cuando se hace pedalazo a pedalazo. Por eso esto debería continuar…

La #BiciEnLaCima 2.0
Luego de cumplir con el objetivo, después de regresar a Bogotá y continuar cada uno con sus vidas; empezaron las conversaciones para volver a hacer una expedición. Esta y otras experiencias nos motivaban a seguir viajando, en utilizar la bicicleta y en conocer nuestro país. Por eso, a mediados de 2014 volvieron las reuniones para planear un segundo viaje con La Bici en la Cima.

Todos llegamos con ideas, destinos, lugares, propuestas y amigos a quien involucrar. Empezamos a deliberar, revisar los mapas y oír sugerencias. Se realizaron varias reuniones, volvieron los entrenamientos y empezaron los preparativos para un nuevo viaje. El grupo creció, ya no somos los 9 ciclistas y las dos personas del carro, como ocurrió en el primer viaje, sino 15 ciclistas y 3 personas en el carro de apoyo. Ahora somos 18 personas extraordinarias las que conformamos el equipo de La Bici en la Cima. De los ciclistas que estuvieron en el primer viaje, repiten siete. Y del carro acompañante repetimos conductora, quien para el próximo viaje estará en la bicicleta.






La meta para la segunda parte de La Bici en la Cima; consiste en realizar un recorrido en bicicleta desd Girardot hasta Manizales, ascendiendo por la cordillera central, por la carretera que pasa por los municipios de Armero, Líbano y Murillo; con el fin de bordear El Parque Natural Nacional de los Nevados y luego descender a la ciudad de Manizales. El proyecto incluye realizar una pausa en el recorrido ciclístico para subir una de las bicicletas a la parte más alta que es permitido del Nevado del Ruiz, y de esta manera generar la tradición de llegar con una bici a una de las cimas más representativas del país.

Esta nueva aventura arranca el próximo 4 de enero de 2015.