Mostrando entradas con la etiqueta Ciclismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ciclismo. Mostrar todas las entradas

domingo, 25 de marzo de 2018

Ya llega la Bici en la Cima 4.5

Después de 2 meses de reuniones por fin emprendimos esta travesía. La más corta y menos concurrida de todas.

Alrededor de las 2 PM nos encontramos en Chocontá los integrantes de esta aventura, cuatro ciclistas y una conductora, yo. Llegamos a Villa de Leyva a disfrutar de este especial lugar y poder imaginarnos esta increíble experiencia, cinco días de bici, amigos, buenos momentos, esfuerzo y sobre todo satisfacción. Satisfacción que llevamos esperando y por la que hemos trabajado.

Iniciando nuestro rumbo hacia Boyacá
A diferencia de las anteriores, esta travesía resultó siendo poco concurrida; la fecha, el corto tiempo de preparación y algunos imprevistos hicieron que sólo fueran cuatro los héroes que vivirán la experiencia.

Andrés Felipe Vergara: único ciclista que ha vivido las 4 travesías anteriores. Veterano y amante de la bicicleta, con ya 9 travesías en bicicleta encima y muchas ganas de seguir pedaleando. Es el mayor del grupo, mayor en todo, experiencia, amor por la bici y ganas de recorrerse Boyacá completo.
Juan Pablo Mutis: ha asistido a tres de las cuatro BELC anteriores. Ingeniero de profesión, viajero de pasión. Mutis es el ingrediente gastronómico del grupo, amante de la comida colombiana que disfruta las travesías probando las delicias de la gastronomía autóctona de cada región. En esta ocasión escogerá la mejor arepa de Boyacá.
Nicolás Casas: integrante de BELC desde su segunda versión. Encargado de hacernos reír con sus chistes flojos pero elegantes. Ingeniero mecánico, amante de la bicicleta, los carros y las motos. El capo del grupo, con las piernas para andar el triple pero la paciencia para disfrutar de montar con amigos.
Daniel Minaya: el joven del grupo. Esta será su primera travesía, llega lleno de ganas para conocer este proyecto que nos ha movido por cinco años. Ciclista desde hace 3 años, estudiante y rutero. Dani viene dispuesto a guerrearla, conocer la montaña y disfrutarse una Semana Santa como nunca antes lo ha hecho.
Natalia Gutiérrez (yo): acompañante de todas las travesías. Ciclista urbana, viajera y amante de la vida al aire libre.
Empezó esto y nos vamos con toda a recorrernos un departamento de ciclistas, guerreros y héroes Colombianos.

domingo, 22 de enero de 2017

Lo que fue Bici en la Cima 4.0

Lo que fue Bici en la Cima 4.0

Por Andrés Felipe Vergara B.
@AndresVergaraB
#BiciEnLaCima

Hacer una travesía en bicicleta por el sur de Colombia era algo que hace unos años no parecía tener sentido. Era una zona del país aislada por la violencia. Una parte de nuestro país que parecía vetada.

Alguna vez había tenido la oportunidad de pedalear hasta Ecuador, y en esa oportunidad tomamos la carretera panamericana. Eso fue en 2005, y  en medio de algo de miedo, pasamos por Popayán, Patía, Chachaguí, Pasto e Ipiales. No era posible siquiera asomarse a mirar más allá de la vía principal. 

A San Agustín suelen llegar ciclistas
expedicionarios procedentes de otras
partes del planeta
En otra oportunidad, en enero de 2011, tuve la oportunidad de iniciar el año en San Agustín y, con mi amigo Alejandro Osorno, recorrimos algunas de las carreteras aledañas a este pueblo. En aquella vez, vimos varios ciclistas con muchas alforjas venir de Popayán. Revisando el mapa vimos que había una vía que venía de Popayán. Fue cuando dije, algún día tengo que pedalear esa carretera.

Fue así como en estos tres años de Bici en la Cima, siempre me soñaba con hacer algo por el sur del país. Siempre tocaba aplazar y esperar a que las condiciones de seguridad se dieran. Pero en mis tiempos libres aproveché para detallar los mapas y aproveché para dibujar posibles rutas y así proponer algo retador, que nos permitiera una vez más conocer nuestro país desde nuestras bicicletas.

En nuestras reuniones siempre primó
el buen humor
De tal forma que cuando iniciamos nuestras primeras reuniones y entrenamientos para entre todos crear lo que sería Bici en la Cima 4.0, no dudé en proponer una expedición que incluyera los departamento del Cauca, Huila, Putumayo y Nariño.

Personas del ejército nos dijeron que la zona estaba tranquila. Ya con eso resuelto, nos pusimos a trabajar en lo que resultó Bici en la Cima 4.0…

Así fue de Mocoa a Sibundoy.
El Trampolín de la Muerte
Bici en la Cima 4.0 fue mi 9 expedición en bicicleta por Colombia, y me atrevo a decir que es la más dura que he hecho. Lo digo por las subidas, por los terrenos, por lo extenso de algunas etapas y por lo que significó. Logramos cosas impresionantes física y mentalmente, como por ejemplo atravesar extensos páramos bajo la lluvia, hacer etapas de más 170 kilómetros o lograr hacer el mítico trampolín de la muerte entre Mocoa y Sibundoy en el Putumayo. Pero gracias a un equipo de personas maravillosas y entusiastas, quienes nos dábamos  apoyo y moral, logramos lo que es una
 gesta. 

De esta aventura hay cientos de anécdotas y de historias por compartir. Fue una de las experiencias más gratificantes de nuestras vidas. Las narraciones plasmadas en este blog son recuerdos
Con Luisa cantábamos los Buenos Tiempos
mientras pedaleábamos
maravillosos de muchas de esas situaciones que nos ocurrieron en la travesía. Pero quiero hacer algunos comentarios...

Bici en la Cima 4.0 fue una travesía por cuatro departamentos –Cauca, Huila, Putumayo y Nariño- en la que pedaleamos por varios pisos térmicos en donde predominó el frío y la lluvia. Nos deleitamos atravesando extensos páramos, oyendo, viendo y sintiendo el agua, y nos llamó la atención ver tantos bosques vírgenes en alturas superiores a la del páramo. Disfrutamos de regiones fértiles, bien preservadas. Ojalá esto siga intacto. Pero también sufrimos con los cientos de kilómetros destapados, no del destapado chévere de pedalear, sino este era con mucha piedra en el que en algunos momentos nuestra velocidad promedio fue de 5km/h, que sumado al frío, hacía duro el pedaleo.
Subiendo al Puracé, vimos el
Nevado del Huila

La naturaleza no paró de sorprender. Recuerdo mucho el ascenso al volcán del Puracé, desde donde se alcanza a ver el nevado del Huila. Tuvimos la oportunidad de cruzar ríos muy importantes como el Cauca y el Magdalena cuando aún no han sido convertidos en basureros andantes, y el Caquetá cuando ya es un monstruo. Si uno mira el mapa de la travesía, lo que hicimos fue bordear el macizo colombiano. Impresionante.

También nos disfrutamos algunas ciudades.

Popayán –la ciudad blanca de Colombia- volvió a sorprender. Fue un gusto caminar sus calles, tomarnos varios cafés, oír sus historias y deleitarnos con su gastronomía. En San Agustín tuvimos la oportunidad de caminar el parque arqueológico que sigue siendo impresionante. En Mocoa fuimos recibidos en pleno carnaval; el cansancio de la etapa de 177 kilómetros pasó
Así llegamos a Mocoa, blancos y negros.
a un segundo plano gracias a la algarabía de sus calles. La Laguna de la Cocha fue un excelente descanso de dos noches para poder caminar, variar el menú, y comer deliciosos postres propios del lugar. Y las pocas horas en Pasto, carajo, llegamos a Pasto, y en Ipiales fueron maravillosas. De Nariño vuelvo a llevarme el recuerdo de su gente amable.
Esto es Colombia 











También quiero agradecer a quienes aportaron para hacer realidad nuestros sueño. 

Agradecimientos especiales a 14 Ochomiles por los Hads que fueron de gran utilidad en todos los climas y siempre que el sol nos atacaba. Pero sobretodo agradecerles porque su lema de “(re) vivir afuera” es algo que compartimos y que constantemente estamos ejerciendo en nuestras vidas con nuestro ejemplo. Agradecemos también a Welcome (Specialized) por las labores logísticas del traslado de nuestras bicicletas desde Bogotá hasta Popayán y desde Pasto hasta Bogotá. Por su puesto a Chevrolet por la nave poderosa que nos prestaron y que sorteó diversos terrenos sin ningún problema, y que cumplió su cometido de ser un apoyo fundamental en la travesía. Y a Mejor en Bici, que nació gracias a otras travesías en bicicleta, y porque su doctor bici hizo que varias de las bicicletas estuvieran 1a.

Agradecimiento a toda la familia Salamanca Mora. Con un cariño y dedicación, y porque con su compañía y cuidado, fueron una ayuda fundamental para el éxito de Bici en la Cima 4.0. Además, gran tour gastronómico el que nos hicieron en Túquerres y en Pasto. Ya puedo decir que probé el
Cuy.

Aprovechar para saludar a nuestras familias y amigos que siempre estuvieron pendientes de nosotros, que se encargaron de enviarnos buena vibra. 

Quiero hacer un reconocimiento especial para Natalia Gutiérrez y para Andrea Prieto, las dos niñas de la logística que desde el carro resolvieron todo, nos alimentaron y nos hidrataron, nos alcahuetearon, nos premiaron. En momentos de debilidad, de maluquera, siempre estuvieron muy pendientes de todos. Gracias totales, y espero en otra oportunidad verlas ya no en el carro sino montando bicicleta.

La llegada a Pasto, carajo.
Por supuesto, un agradecimiento a todos y cada uno de los miembros de Bici en la Cima 4.0 que hicieron posible esta travesía, con quienes compartimos buenos tiempos, alegrías, canciones y muchas historias. Son personas maravillosas, líderes y colombianos que tienen mucho para aportar para sacar adelante este país. Espero la vida nos siga manteniendo unidos para seguir emprendiendo aventuras similares.

Por último, agradecer a Dios y a Colombia, por hacernos colombianos orgullosos y por tener ese espíritu aventurero que nos motiva para hacer este tipo de cosas. Lo que hacemos lo hacemos como homenaje al creador y a este país.


martes, 27 de diciembre de 2016

Vuelve la Bici en la Cima en su versión 4.0

#BiciEnLaCima
Instagram: @bicienlacima

Por: Daniel Cruz A.

Ser ciclista en Colombia no es tarea fácil; y recorrer más de 650 kilómetros de caminos, vías veredales y nacionales es en sí un reto y una acción de ejemplo. Luego de meses de entrenamiento y reuniones semanales es un orgullo contar con un grupo unido y valeroso, y con una ruta única por sus paisajes y ciudades.


Serán en total 8 etapas y 10 días, donde el valor, la disciplina y la fuerza serán puestos a prueba en cada pedalazo. La travesía comenzará en la histórica Popayán -la ciudad blanca de Colombia-, pasaremos por hermosos lugares como el Volcán Puracé, Pilimbalá y Coconuco, por San Agustín y su parque arqueológico, por Mocoa -capital de departamento de Putumayo, por la laguna de la Cocha, por Ipiales en la frontera con Ecuador, y terminaremos en Pasto, la capital del sur. Estaremos pedaleando desde el 3 de enero, iniciando el año como más nos gusta: trabajando en equipo y montando en bicicleta.
A nuestras reuniones también llegamos en bici
El equipo de Bici en la Cima 4.0 está compuesto por doce luchadores sin ánimos de competir, pero con muchas ganas de explorar, conocer y poner nuestras habilidades físicas y mentales al límite. Reconocemos las dificultades, pero para eso estamos, para enfrentarlas y superarlas.

Uno de los primeros entrenamientos en nuestro querido Alto de Patios
Como parte del equipo tendremos una potente camioneta Chevrolet Trailblazer de apoyo que nos escoltará y será fundamental en la logística y para cargar nuestro equipaje, hidratación y alimentación. En la Trailblazer Natalia Gutierrez -más conocida en el argot familiar como Guti- y Andrea Prieto -más conocida como Andre-, jugarán un papel de gran importancia para los ciclistas. También nos acompañará la familia Salamanca quienes se enamoraron de la travesía y nos apoyarán haciendo algunas labores de avanzada. A Guti, Andre y a la familia Salamanca la mayor admiración y gratitud, porque harán una gran labor sin esperar nada a cambio.

Probando nuestros HADs, gracias a 14 Ochomiles
También agradecer a nuestros patrocinadores que nos han dado un espaldarazo a nuestro proyecto y que han confiado y se han sumado a nuestro mensaje de reto y aventura, de apostarle a la bicicleta y porque sin su apoyo no podríamos poner la bici en la cima. A Chevrolet por su nave de apoyo; a Specialized por el embalaje y envío de las bicicletas de Bogotá a Popayán y cuando terminemos la travesía de Pasto a Bogotá, además de facilitar la adquisición de unas tremendas bicis para algunos integrantes; a 14 Ochomiles por la dotación y descuentos y porque su lema de “re-vivir afuera” es un mensaje que también queremos transmitir; y el apoyo de Dr. Bici, de Mejor en Bici, para afrontar esta travesía con nuestras bicis en el mejor estado posible. A todos ellos el mayor agradecimiento por parte del equipo de Bici En La Cima 4.0

No obstante, es una verdad amarga que gran parte de la ruta ha estado sumergida en profundos problemas sociales, políticos y económicos, y sobretodo, ha sido sometida por la violencia. Las grandes superficies de selva y tierra fértil han sido presa de grupos armados, principalmente de las FARC. Hacer el mismo recorrido hace no mucho tiempo sería algo descabellado y un atentado contra la integridad física. Pero hoy, la situación es diferente. Nuestro equipo quiere demostrar que explorar los paisajes del Cauca, Huila, Putumayo y Nariño sí es posible y que hacerlo sobre una bicicleta es la mejor de todas las experiencias. Y esperamos cumplir con nuestro cometido.

Acostumbrándonos a la altura
Queremos que esta expedición sea herramienta para construir país y para mostrar la nueva realidad de zonas marginadas de Colombia, y ratificar a la bicicleta como el mejor medio de transporte y la necesidad de que el país mejore las condiciones para los ciclistas. Queremos ser instrumentos de paz en donde los ríos, valles, bosques y cordilleras que sobrepasemos pasen del abandono para llegar a la reconciliación.


También, un llamado a los conductores de carros, buses y camiones para recordarles que los ciclistas debemos ser cuidados y respetados con acciones tan sencillas como sobrepasarnos con al menos 1.5 m de distancia. Y por último mostrar el potencial turístico del país, eso sí, sobre una bicicleta. 

lunes, 18 de enero de 2016

LA BICI EN LA CIMA: UNA EXPERIENCIA DE LOS SENTIDOS


Por: Nicolás Casas Rey

#BiciEnLaCima
#ReadyToDiscovery

Felicidad. Creo que es lo más cercano a esa sensación indescriptible que me invade al haber completado una travesía en bicicleta que, tal vez, sea el mayor esfuerzo físico que he hecho en mi vida. El hecho de llegar a Guatavita y finalizar los cerca de 680 km de recorrido no era nuestra meta ni nuestro fin, en realidad nuestro objetivo poco a poco se iba cumpliendo con cada pedalazo, con cada metro que avanzábamos. Cada esfuerzo que hacíamos se veía recompensado por una nueva e increible experiencia en nuestro camino. La ruta completa parecía una inmensa galería que se podía apreciar y disfrutar con los cinco sentidos y cada centímetro del cuerpo, desde la salida en Villavicencio, hasta coronar la cordillera oriental, pasando por la espectacular y calurosa llanura Colombiana, el bosque tropical extremadamente húmedo alrededor de Santa María, el imponente cañón en la región de Chivor, hasta las verdes colinas llegando al Sisga que contrastaban con un cielo azul descapotado característico de la época.

A lo largo de toda la expedición nuestros ojos estuvieron expuestos ante maravillosos paisajes que se complementaban con la gran variedad de fauna silvestre que nos rodeaba en todo momento. Los días los iniciábamos en la oscuridad de la madrugada que intentábamos aprovechar al máximo antes que los inspiradores amaneceres dieran la bienvenida a un sol que hacía disminuir exponencialmente nuestro rendimiento físico a medida que se aproximaba el mediodía.
Típico amanecer llanero entre Puerto López y Puerto Gaitán

A pesar de lo difícil que fue para todos madrugar tanto, teníamos la oportunidad de escuchar los primeros conciertos de las aves que eran testigos de nuestro paso. La dificultad del terreno en algunas etapas se convertía en un aliado al permitirnos alejarnos del tráfico y poder oir únicamente nuestra respiración y las ruedas de la bicicleta que no opacaban en ningún momento los sonidos de la naturaleza.
Pedaleamos en la arena en donde la única sombra era la nuestra

Aunque de vez en cuando debíamos lidiar con el hedor de algún animal muerto al lado de la vía, el aroma típico del campo y el aire limpio representaban un descanso para nuestros pulmones que tienen que soportar a diario la polución de Bogotá.

Bordeamos el río Lengupa hasta Santa María. No parábamos de sudar

Los túneles en Chivor
eran intimidantes
 Deleitamos nuestro paladar con cada parada a comer. Al desayuno debíamos comer lo suficiente para poder pedalear al menos las siguientes dos horas y los almuerzos se convertían en la recompensa después de haber completado cada etapa. Sin embargo, en varias ocasiones decepcionamos nuestro sentido del gusto al intentar fallidamente refrescarnos con el agua de las caramañolas, cuya temperatura se aproximaba a la de nuestros cuerpos. En esos momentos debíamos conformarnos con lo que llamábamos "aromática de Gatorade".

En lo que a mí respecta (y estoy seguro que no soy el único), el sentido del tacto fue el que más sufrió. De las ocho etapas que pedaleamos, seis tuvieron tramos destapados, siendo la tercera etapa entre Puerto Gaitán y Maní la más significativa, pues de los 80 kilómetros de ese día casi el 90% fueron destapados. Por un lado, la vibración que se transmitía desde el terreno a través de las bicicletas castigaba cada parte de nuestros cuerpos, especialmente la cola, las manos y los pies. Por otro lado, pasadas las 8 AM, el sol nos azotaba haciéndonos consumir todo el contenido de las caramañolas en unos pocos kilómetros y reponer el bloqueador sobre la piel en repetidas ocasiones. En este punto quiero agradecer a Land Rover Colombia, quienes confiaron en nosotros y nos apoyaron dotándonos con una flamante Discovery Sport que fue especialmente útil para iluminar nuestro camino en las madrugadas, transportar nuestro equipaje y provisiones para solucionar cualquier imprevisto que se presentara e incluso para ofrecernos sombra cuando alguno se sentía insolado y no veíamos un sólo árbol en varios kilómetros a la redonda. Además fue muy efectiva en los terrenos más exigentes como la arena y las pendientes pronunciadas, en donde nos costaba mucho pedalear, allí conocimos el verdadero 4x4.
Atardecer en la orilla del Río Túa en Monterrey, Casanare

El sentido que más fortalecimos en esta travesía, no obstante, fue un sexto sentido: el sentido de pertenencia hacia nuestro grupo, nuestro propósito y nuestro país. Este valor es el que nos daba la fuerza para pasar nuestras vacaciones despertándonos a las 3:30 AM para pedalear, a pesar de haber sufrido ya bastante en días anteriores, en vez de quedarnos durmiendo hasta tarde y pasando el día en una piscina o en una playa. El sentido de pertenencia nos hacía comportarnos como familia y que los más fuertes animaran e incluso a veces dieran un empujón a los rezagados. También nos daba el ‘perrenque’ que necesitábamos para seguir pedaleando a pesar de las dificultades y rechazar la comodidad y el aire acondicionado de la Discovery. Cumplimos este reto gracias a todos los integrantes del equipo, cada uno tuvo un papel importante en la preparación y el desarrollo de la travesía. Cada uno de nosotros tiene un ingrediente particular que aporta a la armonía del equipo, todos somos diferentes y eso hace que nos complementemos de forma especial para poder materializar nuestras ideas y metas.
La represa de Chivor nos cautivaba con hermosos paisajes mientras nos aproximábamos a Guateque

Quiero agradecer a Nicolás Rojas, quien nos iba a acompañar durante toda la travesía a bordo de la Discovery, pero que sólo pudo apoyarnos en la primera etapa por motivos personales. Sin embargo su presencia ese primer día fue de gran importancia, pues le permitió a Guti experimentar los primeros 105 km de la travesía montada en ‘Lady’, su bicicleta. A Guti también le agradezco porque en gran parte del recorrido afrontó sola la labor de cuidarnos y estar pendiente de todos, siempre estuvo ahí cuando la necesitábamos. Apuesto que ella también está muy agradecida con Land Rover por ayudar a hacer esa tarea mucho más placentera desde esa nave. No sobra expresar la inmensa gratitud a nuestras familias y amigos que estuvieron pendientes de la expedición y nos apoyaron de principio a fin.
Celebramos la llegada a 'Iguaque', la finca de Guti en Guatavita

Seguiremos adelante, planeando nuevas travesías, llegando a nuevos lugares, rompiendo paradigmas y fijando retos y metas que sigan aportando a nuestro crecimiento personal, logrando inspirar a otros, conociendo la hermosa geografía Colombiana y, por qué no, cruzando fronteras. Pronto se enterarán de próximos proyectos para volver a poner la Bici en la Cima.